|
BALANCE SOCIAL DE 9 AÑOS DE NEOLIBERALISMO FUJIMORISTA : MAS DESOCUPADOS Y MAYOR POBREZA
En el Mundo, en América Latina y mucho más en el Perú se viene demostrando que el neoliberalismo es socialmente injusto. Donde quiera que se aplique el modelo exhibe un doble rostro de riqueza y de miseria. El crecimiento económico no solo no ha resuelto los principales problemas sociales del país; sino que los ha agravado. De tal modo que la prosperidad de un pequeño segmento de la sociedad no ha generado las prosperidad de la mayoría del país., que proclamaban sus mentores. Al contrario, lo dramáticamente cierto es que ahora hay más desempleo que antes y otra forma de desocupación encubierta que es el subempleo. Más de la mitad de la fuerza laboral está desempleada o subempleada. Desde 1990 hasta el presente hay más de un millón y medio de despedidos, de los cuales un cuarto de millón corresponden a la industria. Lo más grave es que el empleo no sólo no crece; sino que ahora decrece. No hay oportunidades de trabajo; ni siquiera de ocupación. En relación con 1980 se ha triplicado el número de quienes buscan trabajo. No hay oportunidades para la juventud y anualmente más de 100 mil jóvenes no pueden ingresar al mercado laboral. Por eso es que alrededor de un millón doscientos mil peruanos han emigrado al extranjero en busca de trabajo y un futuro mejor, entre ellos un gran contingente de jóvenes y un significativo porcentaje de profesionales destacados y técnicos calificados en los cuales el país ha invertido en su formación.
Desde 1990 a la fecha las brechas sociales se han ampliado con el programa económico neoliberal de Fujimori. Han perdido los pobres y han ganado los ricos. Se ha elevado el costo de vida y ha descendido la capacidad de compra. El valor adquisitivo real de los sueldos y salarios disminuye constantemente. En Lima Metropolitana disminuyeron en 17% de 1991 a 1997. El consumo del pueblo se ha reducido a niveles extremos nunca antes vistos. El 49.4% de las familias deben sobrevivir con menos de un dólar al día. Han caído abruptamente las remuneraciones pues los sueldos y salarios están congelados. No hay una política salarial con equidad y los derechos laborales han sido desmantelados. El 20% más rico de la población recibe el 50.4% de ingreso nacional, mientras que el 20% más pobre solo tiene el 4,9%. Existe ahora una distribución más regresiva del ingreso.
La legislación del trabajo ha sido arrasada. Las clases trabajadoras ya no tienen derecho a la Negociación Colectiva, Libertad de Sindicalización, Derecho a la Huelga, a la Estabilidad Laboral, tampoco existe la jornada laboral de 8 horas y la calidad del empleo se deteriora. El 50% de los trabajadores no tienen protección laboral y el 85% de los contratos en pequeñas y micro empresas son solo verbales. A los cesantes y jubilados de las leyes19990 y 20530 los tienen sometidos a ridículas y miserables pensiones y sus dramáticas protestas no son escuchadas. Lo mismo ocurre con maestros, médicos, enfermeras, policías, militares y otros. Y para colmo mediante el Decreto de Urgencia 067-99, se depreda las Reservas del Sistema Nacional de Pensiones, su patrimonio inmobiliario y se pretende liquidar la cédula viva, entre otras cosas. La Salud ha quedado a merced del libre mercado.
Desde 1990 hasta ahora la mayor parte de los asalariados han perdido la mitad de la capacidad de consumo que tenían. Pueden perder su empleo en cualquier momento por los despidos masivos e intempestivos. Los subempleados están condenados a seguir teniendo ingresos por debajo del mínimo vital. Los desocupados tienen menos oportunidad que antes o ninguna posibilidad de acceder a un puesto de trabajo, dada la prolongada recesión de la economía. Informales, que en 1997 alcanzó a las tres quintas partes de la población ocupada, continúan siendo duramente golpeados, pues el mercado es más pequeño y difícil por la propia recesión. La clase media está desapareciendo, sigue fuertemente perjudicada disminuyendo su ingreso y consumo. Los pequeños y medianos empresarios, en gran número, han quebrado unos y otros han sido puestos al borde del colapso. El Perú se ha convertido en un país de ambulantes y taxistas; de informales y trabajadores por cuenta propia.
Ahora existe más pobreza y miseria que nunca, la que se incrementa día a día por exclusiva responsabilidad del gobierno fujimorista. Después de dos períodos seguidos ha crecido la pobreza crítica y extrema en la que se encuentran las dos terceras partes de país y nueve de cada diez hogares rurales. A pesar de la grosera manipulación de las estadísticas, no se puede ocultar el incremento de la mendicidad (vendedores en micros y ómnibus) y la expansión de los pordioceros (en paraderos y esquinas). Por el neoliberalismo el Perú se viene convirtiendo en una sociedad de menesterosos. Después de Fujimori será un país de sobrevivientes. Al cabo de nueve años no hay disculpa ni tiene a quien echarle la culpa.
La alimentación, la educaión y la salud se han deteriorado y destruído. La educación está abandonada. La deserción escolar es elevada. Sólo la mitad de los que ingresan a primaria terminan la secundaria, y el 72% lo logran después de una o más repeticiones. Solo el 57% de la población en edad escolar está matriculada. En 1995 el salario promedio de un profesor en el Perú equivalía al 62% del de Colombia, al 55,9% del de Chile, y al 40.4% del e Argentina. 6 de cada 10 niños y adolescentes son pobres., de los cuales solo 1 vá a la escuela y 4 no tienen acceso a servicios de salud. La salud del pueblo está abandonada y el sistema de servicios públicos se ha desmontado. El IPSS está siendo desmantelado para favorecer intereses privados y sus recursos confiscados para la caja electoral del gobierno. En 1998, el presupuesto público para el Sector Salud correspondió al 1% del PBI. Las prestaciones de salud de la Seguridad Social tienen cada vez menos recursos y su quiebra parece inminente. Enfermedades como la tuberculosis ha vuelto a cifras de décadas pasadas. Cada minuto muere un niño menor de 5 años y cada 15 un menor de 1 año. El 16% de los menores de 5 años son desnutridos. Fuera de Lima y las grandes ciudades dichas cifras son mayores.
Aumenta el déficit de viviendas y servicios básicos, cuyo precio se ha incrementado escandalosamentecon la privatización. Mas de 3 millones de peruanos habitan en viviendas improvisadas; 5.5 millones en habitaciones ocupadas por más de 3 personas; 8 millones no disponen de servicios de desagüe. Se ha desmontado todo el andamiage social.
Para nuestro país la globalización es ambivalente. Ocurre que el gasto lo pagan todos, pero los beneficios lo disfrutan unos pocos (TV x Cable/ celular/ computadora/ internet/ productos importados/espectáculos). La modernidad de la tecnología y el bienestar ha llegado sólo para un reducido segmento del país que laboran en grandes empresas o son altos ejecutivos en entidades públicas; pero no llega a la mayoría de la sociedad que radica en pueblos jóvenes, comunidades campesinas o pueblos del interior, y que están desocupados, sub ocupados o perciben reducidas remuneraciones. En el umbral del siglo XXI el Perú es una sociedad de excluídos y marginales. Por eso es que la reciente Reunión de DAVOS, Suiza, los propios capitostes de las multinacionales comienzan a hablar de la necesidad de una globalización responsable y racional.
El neoliberalismo de Fujimori ha dividido el país entre una minoría integrada plenamente al mercado, es decir, a los servicios y bienes del sistema; y una inmensa mayoría que está fuera del mercado, que además ha sido desplazada a niveles inaceptables de vida, y condenada a la exclusión. Por ello se ha incrementado el delito en todas sus formas pues se ha extendido peligrosamente la delincuencia y la prostitución; también se ha acrecentado los crímenes y los suicidios. Nuestra juventud engrosa cada vez más las cifras de pandillas y consumidores de drogas y alcoholisnmo.
F EN DEFENSA DEL PUEBLO F HOME
|
|