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BALANCE ECONOMICO DE NUEVE AÑOS DE NEOLIBERALISMO FUJIMORISTA: EL MODELO HACE AGUA POR TODAS PARTES
El modelo económico liberal aplicado por por el fujimorismo exibe solo firmeza aparente, pero evidencioa debilidad real. No es cierto que ahora la economía se encuentre más sana y fuerte. Al contrario, ahora es más frágil y vulnerable. No es verdad que seamos el país mejor preparado para afrontar la crisis internacional. La economía se encuentra exageradamente concentrada y primarizada. El propósito real del más extremista e inflexible modelo económico neo-liberal, impuesto desde el exterior, es pagar la deuda externa y extranjerizar nuestra economía. Beneficia a pocas grandes empresas, monopolios y grupos privilegiados, mientras la industria nacional y las medianas, pequeñas y micro empresas luchan por sobrevivir.
La inflación se ha contenido al elevado costo de una economía en recesión que afecta a los sectores que generan más puestos de trabajo. Los indicadores macro-económicos, promediales y maquillados, reflejan progreso ficticio pero ocultan grandes diferencias. La triste realidad de la micro-economía la sufren las familias. La economía está de facto dolarizada.
El neoliberalismo ha destrozado la industria y la agricultura. Han cerrado cientos de miles de empresas industriales y se ha perdido un tercio de puestos de trabajo. Igualmente han quebrado miles de unidades productivas agropecuarias por los efectos del fenómeno del Niño; pero principalmente por el abandono y la falta de apoyo del gobierno. La agricultura se halla estancada y abandonada. 92% de los agricultores no tienen acceso al crédito ni asistencia técnica. La productividad es baja mientras se abren las puertas a la importación de alimentos a precios de dumping o con subsidios de sus gobiernos.
El país está recesado tanto por la abrupta y total apertura del mercado, como por la escasa capacidad de consumo de la población. Varios importantes sectores y ramas de producción se encuentran en una severa crisis, muchos han quebrado y otros están al borde de la quiebra. Unas pocas empresas obtienen millones de dólares en utilidades (sólo Telefónica generó utilidades de cerca de US$ 300 millones en 1998 y ello a costa de los usuarios que soportaron un incremento sustancial de las tarifas). La mayoría de los peruanos se encuentran marginados del mercado. Sin empleo y bajas remuneraciones no hay ingresos suficientes para comprar y expandir el mercado de consumo, el cual realmente está concentrado en un pequeño segmento del país que tiene capacidad de compra.
La balanza comercial es peligrosa y alarmantemente negativa para el Perú en especial en los 4 últimos años. En 1998 el déficit en la balanza comercial fue superior a 2 300 millones de dólares y el déficit en la cuenta corriente superior a 4 000 millones de dólares. Esta política económoca es incapaz de generar divisas de manera sostenida al privilegiar sólo a las exportaciones de productos primarios (mineros y pesqueros) muy vulnerables a la actual crisis internacional. El valor de las exportaciones crece menos que el de las importaciones. Entre 1995 y 1998 hemos importado en promedio DOS MIL MILLONES MAS POR AÑO en relación a lo que hemos exportado. Y todo indica que la situación va a continuar así. Es más fácil y se gana más rápido importando que produciendo en el país. El esquema neoliberal se muestra cada vez más recesivo con la empresa nacional y expansivo con la empresa multinacional.
El ahorro nacional es muy bajo. Pocos pueden ahorrar ahora. La mayoría de las personas no pueden porque ni siquiera les alcanza para alimentarse. Las empresas en su mayoría tampoco, pues apenas pueden pagar remuneraciones e impuestos. Frente a esta carencia, el gobierno recurre a la inversión extranjera y al endeudamiento externo pero esto no es sostenible en el mediano y largo plazo. Sólo el gobierno ahorra; pero sobre todo para pagar la deuda externa.
La inversión nacional es bastante menos que la inversión extranjera; más por las privatizaciones que por la creación de nuevas empresas. Las empresas privadas no sólo reducen personal, sino que hasta importan trabajadores de sus países. Los principales beneficiarios de la apertura son los capitales extranjeros y grupos nacionales monopólicos y oligopólicos; ellos invierten en sectores de alta rentabilidad y poca capacidad de generación de puestos de trabajo como son la gran y mediana minería, la pesquería, los servicios financieros o los servicios públicos privatizados. Sin embargo, los sectores de mayor influencia en el incremento de la produccion y en la generación de empleos, como la agricultura, la industria manufacturera, las exportaciones no tradicionales o la pequeña o mediana empresa, no son beneficiados con esta política económica. Eso explica su incapacidad para solucionar el problema del desempleo y del subempleo. Tampoco existe una eficaz política de protección adecuada del medio ambiente y de defensa de los sistemas ecológicos.
La deuda externa no se ha reducido, sino que sigue aumentando. Al final del Gobierno Aprista el Perú debía alrededor de 19 millones de dólares; ahora se debe más de 30 millones de dólares. Aún cuando el régimen demagógiamente solo reconoce 19 millones que es deuda pública sin considerar la deuda privada. Y a pesar de los arreglos tan publicitados como grandes logros, el país está pagando alrededor de 1 700 millones de dólares anuales que es mucho más de lo que se invierte y gasta en políticas sociales, especialmente en lucha contra la pobreza. De cada dólar que el Perú exporta, 28 centavos están comprometidos para pagarla.
Existen claros indicios y pruebas que el proceso de privatización ha sido apurado, irracional y corrupto favoreciendo a miembros del entorno empresarial fujimorista, tanto en el otorgamiento de millonarias consultorías y asesorías; como en la conseción de las empresas. Como según parece ha ocurrido en AEROPERU para luego ser depredada y quebrada, con el fin de que otra vez el estado se haga cargo de dicha empresa con el dinero de todos los peruanos. Además los tranbajadores despedidos han sido abandonados a su suerte, pues no se han realizado programas exitosos de recolocación. La privatización de las empresas del estado han servido para despedir personal e incrementar arbitrariamente las tarifas de los servicios públicos y los precios de productos esenciales.
Hasta ahora el régimen fugimorista ha demostrado ser complaciente con los ricos y duro con los pobres. El modelo neoliberal es excesivamente condescendiente con los organismos internacionales que monitorean la economía hasta perder la soberanía; exageradamente benigno hasta el sometimiento con el capital extranjero que goza de todas las prerrogativas, y extremadamente indulgente hasta el entreguismo con las privatizaciones que han terminado por convertirse en monopolios y oligopolios y encarecer los servicios de agua, luz y teléfonos. Sin embargo el mismo gobierno dictatorial resulta ser abusivo con los trabajadores y despiadado con los pobres; así como intolerable con las organizaciones de la sociedad civil y municipios opositores.
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